Especialistas advierten que el país puede mejorar su competitividad tecnológica, pero requiere talento, regulación y estrategia para aprovecharlo.
La llegada de nueva infraestructura digital y el avance de modelos de inteligencia artificial como Latam-GPT están marcando un punto de inflexión para República Dominicana, que podría consolidarse como un nodo clave en el ecosistema tecnológico de América Latina.
De acuerdo con el especialista Carlos Meneses, la instalación del primer puerto de intercambio digital de Google en la región no solo mejora la conectividad, sino que posiciona al país como un punto estratégico para el flujo de datos entre América Latina, el Caribe y Norteamérica.
Entre los beneficios inmediatos se encuentran una menor latencia en servicios digitales, mayor atractivo para inversiones tecnológicas y nuevas oportunidades de desarrollo en sectores clave como comercio electrónico, servicios financieros y turismo.
Sin embargo, el experto advierte que estos avances no garantizan por sí solos una transformación digital. Para lograr un verdadero impacto, es necesario fortalecer la formación de talento en áreas como inteligencia artificial, análisis de datos y ciberseguridad, así como actualizar regulaciones y fomentar la inversión en innovación.
En este contexto, el desarrollo de Latam-GPT representa una oportunidad importante al ofrecer inteligencia artificial adaptada al contexto regional, lo que permite mejorar procesos como la interpretación de normas, automatización de documentos y cumplimiento regulatorio, evitando errores derivados de modelos entrenados con información de otros países.
Además, el concepto de soberanía digital cobra relevancia, ya que esta infraestructura permitirá al país tener mayor control sobre el uso y procesamiento de sus datos, aunque también implica nuevos retos, especialmente en materia de ciberseguridad ante posibles ataques.
El especialista señaló que sectores como turismo, comercio digital, servicios financieros y BPO podrían beneficiarse rápidamente de estas tecnologías, siempre que se integren de forma estratégica en sus procesos.
Finalmente, se destacó que el verdadero desafío no será la adopción de la tecnología, sino la capacidad del país para convertir estas herramientas en desarrollo económico sostenible, impulsando una economía basada en servicios digitales y talento especializado.
